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Historia de Cabo de Gata

La sierra de Cabo de Gata es, en origen, la parte emergida de una enorme cadena volcánica que discurre entre esta costa y la isla de Alborán. La erosión sobre sus lavas y cenizas ha ido modelando estos sorprendentes paisajes durante millones de años.

Todas las referencias antiguas al Cabo de Gata, que da nombre al Parque, parecen dirigirse al cerro de la Testa y no al pequeño promontorio donde se asienta el actual faro del mismo nombre. El Cabo fue conocido entre los navegantes fenicios como Promontorio Charidemo.

Los avanzados conocimientos de los pueblos hispanomusulmanes sobre el uso del agua, permitieron a los habitantes de la región extremar el aprovechamiento de los escasos recursos, basando la economía en la agricultura intensiva de regadío, pasando a ocupar las explotaciones extensivas un papel marginal.

La Reconquista supuso el despoblamiento prácticamente total del área, siendo conceptuada durante los tres siglos siguientes como “frontera de moros”, lo que dificultó su repoblación y desarrollo económico. La inaccesibilidad del área por vía terrestre fue aprovechada por los piratas norteafricanos para recalar en sus costas abasteciéndose de víveres y provisiones de las escasas huertas y fuentes próximas al litoral, o resguardarse de temporales y flotas enemigas.

En 1706, durante la guerra civil entre Borbones y Habsburgo, los ingleses, aliados de estos últimos, se llevaron varias naves e incendiaron un navío de guerra francés (aliado de los Borbones) llamado “La Reina” en la Cala de San Pedro, sin que desde el castillo se pudiese hacer nada, ya que sólo contaba con un cañón de calibre insuficiente.

En 1863 se inaugura el Faro de Cabo de Gata, construido sobre las ruinas de ese castillo o fuerte de San Francisco de Paula, situado en la Punta del Cuchillo; siendo un referente, desde entonces, para todos los barcos que buscan la entrada al estrecho de Gibraltar, procedentes del Mediterráneo.

Estos campos fueron un enorme latifundio con plantaciones de trigo y cebada, lo que explica la cantidad de molinos harineros que se encuentran en todo el Parque; después, el cultivo de cereales se fue cambiando por plantas menos necesitadas de agua, como el esparto o la pita; explotándose también, en la sierra, tomillos y palmitos. En Rodalquilar, en el primer cuarto del siglo XX, se construyó el pueblo minero y se extrajo oro de sus minas hasta 1966.

Las Salinas de Cabo de Gata son incluidas en la Lista de Humedales de Importancia Internacional según el Convenio de Ramsar en virtud de las importantes poblaciones de aves acuáticas que albergan. La inscripción, con una superficie de 300 Ha, requiere la aplicación de las recomendaciones que dicho convenio establece en relación a los humedales, ocupándose de ello el Plan Andaluz de Humedales, enmarcado en el Plan Estratégico Español para la Conservación y el Uso Racional de los Humedales.

BirdLife International inscribe la Sierra y Salinas del Cabo de Gata en su inventario de Áreas de Importancia para Aves (IBA), con una extensión de 46.100 ha.

La anterior inscripción origina que el parque sea propuesto como Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA) en virtud de lo dispuesto por la Directiva 79/409/CEE, del Consejo, de 2 de abril de 1979.

Cuando se crea la Red Natura 2000 por Directiva 92/43/CEE, el parque entra a formar parte de ella como ZEPA, inscribiéndose también como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y ratificándose en 2006 y 2009.

La UNESCO incluye el parque en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, con una superficie protegida de 49.624 ha.

La Unión Europea declara parte de los fondos marinos del parque Zona de Especial Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM) de acuerdo con el Convenio de Barcelona.

El parque es catalogado como geoparque, nominación que se ratifica en 2006, entrando a formar parte de la Red de Geoparques Europeos y de la Red Mundial de Geoparques de la UNESCO.

El parque se adhiere a la Carta Europea de Turismo Sostenible (CETS).